Una boda íntima en una cala de la Costa Brava


Una boda íntima en la playa en la Costa Brava

Esta boda que tuve la suerte de fotografiar el verano pasado en la Costa Brava, fue en una cala pequeña junto al mar Mediterráneo. Fue una boda muy íntima y relajada, sin protocolos forzados ni tiempos demasiado marcados. Fue simplemente una celebración sencilla y natural. La pareja vive en el norte de Europa y tenían muy claro que querían casarse en un lugar más cálido, en España, cerca del mar. Buscaban algo diferente a lo que conocían: un entorno natural, tranquilo y sin demasiada gente. Por eso eligieron una cala de la Costa Brava, rodeada de rocas, pinos y naturaleza salvaje. Y para evitar que estuviera llena de gente, decidieron hacer la boda a finales de verano.

Por qué eligieron la Costa Brava para su boda

Querían un destino que fuese más cálido que donde ellos vivían. Tenían muy claro que querían que fuese en el Mediterráneo y relativamente cerca de Barcelona. Querían que fuese un sitio que se sintiera especial pero auténtico. Por eso la Costa Brava les ofrecía justo lo que buscaban. En lugar de una playa grande y concurrida, prefirieron una cala, una de esas pequeñas playas tan características de esta zona. Son lugares más recogidos, con menos gente. Incluso a finales de verano todavía es posible encontrar calas tranquilas en la Costa Brava si sabes dónde buscar.

Una ceremonia íntima y relajada en la playa

La ceremonia se celebró directamente en la playa, rodeados únicamente por sus familiares y amigos más cercanos, que viajaron desde el norte de Europa para acompañarlos. No hubo una estructura rígida ni tradiciones impuestas. Fue una ceremonia sencilla, muy cercana y natural. La gente estaba escuchando, compartiendo el momento y disfrutando del entorno natural y las vistas al mar y a los acantilados de rocas típicas de aquella zona. Todo fluyó de forma muy tranquila, sin prisas ni expectativas externas. Nada fue forzado ni demasiado planificado, tan sólo se dejaron llevar por lo la energía del sitio.

Sesión de pareja en la costa salvaje de la Costa Brava

Después de la ceremonia, aprovechamos el entorno para hacer la sesión de pareja. Nos movimos por la zona cercana a la cala, explorando el paisaje que ofrece esta parte de la Costa Brava. Rocas, pequeños senderos, acantilados con vistas al Mediterráneo, pinos y calas escondidas. No hubo una planificación previa. Simplemente caminar, parar cuando el lugar o la luz lo pedían y dejar que el entorno acompañara a la pareja que simplemente disfrutaba de estar allí. Fue un tipo de sesión muy natural, donde el paisaje tiene mucho peso y no hace falta intervenir demasiado.

Una cena íntima al aire libre en una masía

Más tarde, todos se desplazaron a una pequeña masía que habían alquilado cerca. Allí organizaron una cena al aire libre, con una mesa larga, velas, flores y un ambiente muy sencillo. De nuevo, todo fue muy relajado. Sin horarios estrictos ni formalidades. Buena comida, conversación tranquila y una noche de verano que se fue alargando poco a poco. Cuando empezó a oscurecer, las velas crearon un ambiente muy acogedor y la cena se convirtió en una velada íntima entre las personas más importantes para ellos.Esta boda fue un claro ejemplo de cómo algo sencillo puede ser muy especial. Una cala en la Costa Brava, pocas personas, tiempo para disfrutar y un entorno natural que lo envuelve todo.

Y si quieres ver otro ejemplo de una playa en la Costa Brava, puedes echar un ojo a esta boda en Cadaqués con vistas al Mediterráneo.