La boda de Marta y Pablo en Menorca es una de esas bodas en las que la frase de “al mal tiempo buena cara” cobra más sentido que nunca.

La mañana de la boda llegué en mi coche a la Finca Santa Teresa en pleno paraje natural del Cabo de Cavallería. Recuerdo bajarme del coche, mirar al mar y ver una masa de nubes negras que tronaban y que iban acercándose sigilosamente a la zona donde se estaba preparando toda la ceremonia de ese día. A los pocos minutos de llegar, esa tensa calma que precede a la tormenta se convirtió en un vendaval que lo tiraba todo y que hacía que Natalia, la wedding planner, hiciese lo imposible por conservar todo en su sitio.

Sin embargo, en medio del caos me sorprendió encontrarme a Pablo que me recibía con una sonrisa y mucha calma. Para cuando llegué a la casa de Marta, el cielo se desplomaba del diluvio y la misma escena que con Pablo: sonrisas, caras de tranquilidad, la seguridad de que se lo iban a pasar estupendamente y de que nada arruinaría su día.

Ya en la Ermita de Sant Joan de Missa los invitados iban llenando de colorido el blanco de Menorca con sus paraguas. Comenzó la ceremonia y todo transcurrió entre el retumbar de los truenos y la emoción de los invitados, que con sus palabras, se esforzaron por llenar esa falta de sol con todo su cariño.

Y pasó el milagro.

Termina la ceremonia, salimos de la Ermita y la lluvia se detiene por completo. Cogemos los coches para dirigirnos a la Finca y el sol luce en todo su esplendor. A partir de aquí la historia ya no se puede contar con palabras, sino con fotografías: alegría, lágrimas, sonrisas, música, bailes y una fiesta espectacular con todos sus amigos y familiares que celebraban la suerte que habían tenido, pero que, sobre todo, celebraban el amor en mayúsculas.

Wedding planner: Natalia, Brichs Events

Vestido novia: YolanCris

Floristas: Es Bonsais

Catering: Ses Forquilles

Peluquería y maquillaje: Carlos Vidal

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19 marzo, 2017
very nice :)
19 marzo, 2017
very nice good job :)